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jueves, 21 de junio de 2012

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL


La inteligencia emocional es lo que antes se llamaba sabiduría, madurez, o instinto social, Son muchos los autores que la definieron, pero este concepto tiene un claro precursor en el concepto de Inteligencia Social de Thorndike (1920, p. 228) quien la definió como "la habilidad para comprender y dirigir a los hombres y mujeres, muchachos y muchachas, y actuar sabiamente en las relaciones humanas".

Más recientemente, Gardner (1983) en su obra "Frames of Mind", revoluciona el concepto de inteligencia a través de la teoría de Inteligencias Múltiples, introduce dos tipos de inteligencia muy relacionadas con la competencia social, y hasta cierto punto emocional, la InteligenciaInterpersonal y la Inteligencia Intrapersonal. Gardner define a ambas como sigue:

“La Inteligencia Interpersonal se construye a partir de una capacidad nuclear para sentir distinciones entre los demás: en particular, contrastes en sus estados de ánimo, temperamentos, motivaciones e intenciones. En formas más avanzadas, esta inteligencia permite a un adulto hábil leer las intenciones y deseos de los demás, aunque se hayan ocultado... "Gardner, 1993: 40, define a la Inteligencia Intrapersonal como "el conocimiento de los aspectos internos de una persona: el acceso a la propia vida emocional, a la propia gama de sentimientos, la capacidad de efectuar discriminaciones entre las emociones y finalmente ponerlas un nombre y recurrir a ellas como un medio de interpretar y orientar la propia conducta..." (Gardner 1993)
Ya en 1990, dos psicólogos norteamericanos, el Dr. Peter Salovey y el Dr. John Mayer, acuñaron el término cuya fama futura era difícil de imaginar. Ese término era ‘INTELIGENCIA EMOCIONAL’ entendida como "un tipo de inteligencia social que incluye la habilidad de supervisar y entender las emociones propias y las de los demás, discriminar entre ellas, y usar la información para guiar el pensamiento y las acciones de uno" (Mayer y Salovey, 1993: 433).
Según ellos, este concepto es a su vez la fusión de los conceptos de inteligencia Intrapersonal e interpersonal que proponía Gardner, dándole además un enfoque algo menos cognitivo.
En el 2001 José Antonio Alcázar toca el tema de la Inteligencia emocional llamándola Educación de la Afectividad afirmando lo siguiente:

“Es la inteligencia la que debe encauzar y utilizar la fuerza de los sentimientos. Una buena educación sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender, en lo posible, a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.”

Hoy, a mas de veinte años  años de esa ‘presentación en sociedad’, pocas personas de los ambientes culturales, académicos o empresariales ignoran el término o su significado. Y esto se debe, fundamentalmente, al trabajo de Daniel Goleman, investigador y periodista del New York Times, quien llevó el tema al centro de la atención en todo el mundo, a través de su obra ‘ La Inteligencia Emocional ’ . (1995). Para Goleman es la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados emocionales en uno mismo y en los demás; él afirma: “la inteligencia emocional es el talento básico para vivir feliz y triunfar”.
Según investigaciones recientes, los niños con una Inteligencia Emocional alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos y tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos.
Otra característica de los jóvenes emocionalmente inteligentes es que tienen menos probabilidades de recurrir a una conducta autodestructiva, (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos.

En nuestra cultura no es habitual la educación en expresión verbal y no verbal de las emociones. Por eso es el momento de irles enseñando progresivamente a los jóvenes a poner nombre a sus emociones básicas y a captar los signos de expresión emocional de los demás, a interpretarlascorrectamente, asociarlas con pensamientos que faciliten una actuación adecuada y a controlar emociones que conlleven consecuencias negativas.
Sin embargo, enseñar al joven a controlar sus emociones es diferente que reprimirlas. Esto se convertirá en una tarea mucho más fácil si la educación emocional comienza desde que el joven nace, si procuramos que su entorno familiar sea estimulante, proporcionándole a menudo expresiones de cariño y diciéndole todo aquello que hace bien.

HABILIDADES SOCIALES DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
Quienes poseen las habilidades sociales de manejar las relaciones con los demás, además de saber persuadir e influenciar son excelentes negociadores, por tanto estos individuos tienen una gran capacidad para liderar grupos y para dirigir cambios, y son capaces de trabajar colaborando en unequipo y creando sinergias grupales.

1.- El conocimiento de las propias emociones.
Es decir, el conocimiento de uno mismo, la capacidad de reconocer un mismo sentimiento en el mismo momento en que aparece.

2.- La capacidad para controlar las emociones.

La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento, reconociendo y entendiendo en uno mismo las propias fortalezas, debilidades, estados de ánimo, emociones e impulsos, así como el efecto que éstos tienen sobre los demás y sobre uno mismo. Esta competencia se manifiesta en personas con habilidadespara juzgarse a sí mismas de forma realista, que son conscientes de sus propias limitaciones y admiten con sinceridad sus errores, que son sensibles al aprendizaje y que poseen un alto grado de auto-confianza.
3.- La capacidad de motivarse a sí mismo.
El control de la vida emocional y su subordinación a una meta puede resultar esencial para mantener la atención, la motivación y la creatividad. Es decir, esta habilidad ayuda a aumentar la competencia no sólo social sino también la sensación de eficacia.
4.- El reconocimiento de las emociones ajenas.
A través de la empatía que es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Las personas empáticas serán capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones, logrando así popularidad y reconocimiento social, pues se anticiparán a lasnecesidades de los demás aprovechando las oportunidades que les ofrecen otras personas.
5.- El control de las relaciones (en general)
Es una habilidad que presupone el relacionarnos adecuadamente con las emociones ajenas.

ELEMENTOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
La inteligencia emocional es un conglomerado de cuatro factores esenciales los cuales están estrechamente entrelazados. Ellos son: autoconciencia, control de las emociones, motivación y relaciones con una comunicación eficiente.

El reconocimiento de estos factores o elementos y la habilidad en su uso permite la construcción de un estilo de vida sensible, beneficioso y productivo en cada esfera de las relaciones de una persona y en cualquier grupo social.

1. Auto-conciencia
La autoconciencia puede ser definida como la habilidad del hombre en interpretar los mecanismos físicos, mentales y emocionales que operan en la vida diaria dentro de él y de sus pares.

Los componentes de la autoconciencia son:

• Capacidad para asociar signos físicos con emociones.
• Detección de pensamiento negativo.
• Correcta evaluación de reacciones, habilidad para hacer una distinción clara entre ellas.
• Eficiencia en manejar y dirigir el pensamiento, sentimiento y conducta como un valor personal.

2. Control de las Emociones


Autorregulación o control de sí mismo es la habilidad de controlar nuestras propias emociones e impulsos para adecuarlos a un objetivo, de responsabilizarse de los propios actos, de pensar antes de actuar y de evitar los juicios prematuros. Las personas que poseen esta competencia son sinceras e íntegras, controlan el estrés y la ansiedad ante situaciones comprometidas y son flexibles ante los cambios o las nuevas ideas.
El control de las emociones comprende: 
  • Habilidad para calmarse en tiempos de estrés, furia y una sociedad dura.. 
  • Habilidad para derivar ideas negativas y destructivas a canales más positivos. 
  • Detección de los estados de ánimo que nos afectan en cualquier momento. 
  • Identificación de cambios de humor 
  • Reconocimiento de situaciones que requieren defensa o ataque 
  • Comprensión del efecto de nuestro ánimo y conducta sobre otros.

3. Motivación

Es la habilidad de estar en un estado de continua búsqueda y persistencia en la consecución de los objetivos, haciendo frente a los problemas y encontrando soluciones. Esta competencia se manifiesta en las personas que muestran un gran entusiasmo por su trabajo o tarea y por el logro de las metas por encima de la simple recompensa económica o académica traducida en notas altas, además de un alto grado de iniciativa y compromiso, y con gran capacidad optimista en la consecución de sus objetivos.

4. Relaciones y Comunicación
La transferencia de atención hacia otro, con amor, capacidad para comprender y escuchar, la inteligencia emocional se puede expresar durante nuestras relaciones con los otros, si tenemos lo siguiente:

• Habilidad para dar mensajes verbales o no verbales (pensamientos, sentimientos) eficiente, clara, y creíblemente.

• Disposición para entender e interpretar mensajes emocionales con fuerza.

Es así que las emociones juegan un papel muy importante en nuestros estudios y nuestro aprendizaje, en todas las etapas de la vida la escolar, la universitaria, la familiar. Por ejemplo, un atleta puede tener un determinado nivel de ansiedad que puede mejorar su performance. Pero si tiene mucha ansiedad, no alcanzará su máximo nivel. Un actor puede ser estimulado por laansiedad, y así mejorar su actuación, pero si esa ansiedad se convierte en miedo, al salir al escenario saldrá desminuido. Lo mismo puede ocurrir ante un examen, o ante una presentación en público, o ante la elaboración un informe, etc.
La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades ya mencionadas junto con el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social.

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL Y LA EDUCACIÓN

Cada época ha tenido sus propias instituciones educativas, adaptando los procesos educativos de un sistema educativo antiguo y conductista a las circunstancias. En la actualidad, esta adaptaciónsupone cambios en los modelos educativos, cambios en los estudiantes y cambios en los escenarios donde ocurre el aprendizaje.

Aunque el énfasis de los cambios educativos, lógicamente, está puesto en el impacto que la tecnología está produciendo en nuestras vidas, una corriente paralela y complementaria de la anterior rescata la importancia y la urgencia de la educación de las emociones y los sentimientos, por eso la educación debe perseguir la armonía  del razonamiento y los sentimientos, con el objeto de conseguir un desarrollo integral de los niños y jóvenes.

La experiencia muestra que para facilitar el aprendizaje y la creatividad, es fundamental el desarrollo de la vida intelectual tanto como de la emocional, porque no es suficiente contar con las máquinas más modernas y las mejores instalaciones, si faltan la motivación, el compromiso y el espíritu de cooperación.

El desarrollo de la inteligencia está muy ligado a la educación de los sentimientos, porque cuando la educación no los incluye , no pasa de ser una simple instrucción. Por lo que, en el mundo de la ciencia, en el ámbito empresarial y en la educación con más razón se está empezando a tener encuenta y a valorar, cada vez más, la denominada "INTELIGENCIA EMOCIONAL"

La inteligencia emocional parte de la convicción que la escuela debería promover situaciones, pero lamentablemente no se da, para que posibiliten el desarrollo de la sensibilidad y el de los alumnos, sobre la base de que en el quehacer educativo se involucre tanto el ser físico como el mental, el afectivo y el social, en un todo.

En los laboratorios de psicología experimental se ha comprobado, desde hace tiempo, el efecto positivo de las emociones, incluso en aspectos de rendimiento académico, como por ejemplo la consolidación de la memoria, un aumento de la motivación, la curiosidad, las ganas de aprender, una amplitud de la agudeza y profundidad de la percepción e intuición. Por el contrario undesarrollo emocional poco satisfactorio puede tener incidencias en aspectos del desarrollo intelectual como: limitaciones en la memoria, dificultades en la percepción y en la atención, disminución de las asociaciones mentales.

Educar a los niños con inteligencia emocional significa ayudarles a navegar por el difícil mundo de las emociones no ahogándolas, sino dirigiéndolas y equilibrándolas.


EL MAESTRO Y EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL


El alumno pasa en las aulas gran parte de su infancia y adolescencia, periodos en los que se produce principalmente su desarrollo emocional , de forma que el entorno escolar se configura como un espacio privilegiado de socialización emocional y el profesor/tutor se convierte en su referente más importante en cuanto actitudes, comportamientos, emociones y sentimientos, por eso la profesión de educador y formador es una de las más importantes, pero, muchas veces, corre el peligro de provocar efectos contrarios a los deseados.

Los profesores que saben ponerse en el lugar de sus alumnos, son pocos en la actualidad y les salen al paso con respeto, contribuyen a que la jornada escolar esté menos marcada por la rabia, el miedo y la frustración. El ambiente, en general, es menos agresivo haciéndose el trato más humano. Por el contrario, los profesores que se enfrentan con regularidad a sus alumnos con desprecio, no deben sorprenderse de que sus discípulos pisoteen sin consideración alguna las emociones de sus compañeros más débiles; pues los niños aprenden a expresar sus emociones observando como lo hacen los adultos más cercanos y significativos (padres y educadores). Por tanto la competencia cognitiva-afectiva de nosotros los profesores influirá en el crecimiento intelectual y emocional de nuestros alumnos.

Por ejemplo, cuando el profesor posee un bajo concepto del alumno, éste lo intuye, y se sitúa en clara desventaja frente a la opinión del profesor, experto y dotado de reconocimiento oficial. Con el tiempo, el alumno acaba aceptando la opinión negativa del profesor y se comporta como un mal alumno. El problema se agrava si consideramos que, por una parte, el profesor no puede cambiar si no ve resultados positivos en el alumno, y por otra, que éste no va a mejorar si el profesor no le señala sus limitaciones y no le ayuda. Esta enfermedad educativa se expande: y los profesores quetienen un bajo concepto de sus alumnos, acaban despreciándolos, se distancian de ellos, y éstos a su vez pueden intentar cambiar de curso o nivel, pero con el tiempo, los profesores se sienten insatisfechos como educadores y, finalmente, sus juicios de valor peyorativos sobre los alumnos revierten en autovaloraciones negativas como docentes. Por eso el sistema educativo sigue siendo arcaico, lejos de la realidad de los chicos.
Es así que los profesores pueden y deben ser, en todo momento, fundamentalmente educadores, en el más amplio sentido de la palabra, no jueces ni miembros de un tribunal calificador. Su acción no tendría que limitarse a sancionar conductas inadecuadas o a evaluar fríamente los conocimientos del alumno, el diálogo profesor-alumno y alumno-profesor es esencial.

Entender al alumno como persona, que tiene una dimensión superior al de mero estudiante, es imprescindible para comprender sus problemas y poder ayudarlo a resolverlos.

Los profesores, con la enseñanza, evaluación y valoración de los resultados de los alumnos, somos también responsables del nivel de autoestima académica de nuestros alumnos. Si además, en algunos casos, realizamos interpretaciones negativas de sus intenciones y capacidades, podríamos llegar a obligar a que éstos se desprecien también a sí mismos.

Finalmente, los alumnos que tienen profesores inteligentes, desde el punto de vista emocional, disfrutan más asistiendo a la escuela, aprenden sin pasar miedo alguno y van edificando una sana autoestima. Pero, sobre todo, la postura humana del profesor trasciende a ellos, pues los profesores son un modelo adulto a seguir por sus alumnos en tanto son la figura que posee el conocimiento, pero también la forma ideal de ver, razonar y reaccionar ante la vida.

El profesor, sobre todo llega a asumir para el alumno el rol de padre/madre y será un modelo de inteligencia emocional insustituible. Junto con la enseñanza de conocimientos teóricos y valores, a los profesores nos corresponde otra faceta igual de importante que es la de moldear y ajustar enclase el perfil afectivo y emocional de nuestros alumnos.

LA FUNCIÓN DEL MAESTRO

La enseñanza es un profesión cargada de emociones, mientras que para enseñar matemática o geografía el profesor debe poseer conocimientos y actitudes hacia la enseñanza de esas materias, las habilidades emocionales, afectivas y sociales que el profesor debe incentivar en el alumnado también deberían ser enseñadas por un equipo docente que domine dichas capacidades.

Para conseguir esto se hace necesaria la figura de un nuevo maestro que aborde el proceso de manera eficaz para sí y para sus alumnos. Para ello es necesario que él mismo se convierta en modelo de equilibrio de afrontamiento emocional, de habilidades empáticas y de resolución serena, reflexiva y justa de los conflictos interpersonales, como fuente de aprendizaje para sus alumnos.

Este nuevo maestro debe saber transmitir modelos de afrontamiento emocional adecuados a las diferentes interacciones que los alumnos tienen entre sí. Por tanto, no se busca sólo a un profesor que tenga conocimientos óptimos de la materia a impartir, sino que además sea capaz de transmitir una serie de valores a sus alumnos, desarrollando una nueva competencia profesional.
Para que el alumno aprenda y desarrolle las habilidades emocionales y afectivas relacionadas con el uso inteligente de sus emociones necesitará entonces de un” educador emocional”, por lo que los docentes, lo queramos o no, seremos un agente activo de desarrollo afectivo.
Dada esta nueva exigencia de la educación al maestro, tendremos que desarrollar las siguientes funciones:
  • Ayudar a los alumnos a establecerse objetivos personales.
  • Establecer un clima emocional positivo, ofreciendo apoyo personal y social para aumentar la auto confianza de los alumnos.
  • Aprender a ser buenos oyentes.
  • Pedir a los alumnos que expresen sus sentimientos y expresarlos nosotros, siendo modeladores de sus emociones.
  • Ser pacientes y positivos.
  • Aprovechar las situaciones de la vida ordinaria del aula para modelar los sentimientos.
  • Potenciar la confrontación de opiniones en el aula en un ambiente de reflexión y libertad, contribuyendo a la mejora del juicio moral.
  • Aceptar los sentimientos de los niños, no mostrar indiferencia por sus emociones para que no se inhiban de expresar lo que sienten.
  • Capacidad de ponernos en el lugar de los alumnos y comprender sus motivos, necesidades e intereses.
Al ser la autenticidad la necesidad más profunda del equilibrio psíquico, deberá ser también la característica dominante de la personalidad de todo profesor. Sólo ella llevará al educador a la aceptación de sí mismo y de los demás, y se convertirá en el fundamento de todo acto comunicativo, pues la necesidad que se propone de atender el desarrollo emocional en la escuela nace de la necesidad de atender íntegramente a la persona.


METODOLOGÍA EDUCATIVA PARA EL DESARROLLO DE LA I. 

Para llevar a cabo con éxito sus funciones el maestro deberá hacer usos de estrategias metodológicas acordes a esta nueva exigencia emocional pues la integración de cambios innovadores en la interacción profesor-alumnos obedece a un doble objetivo, por un lado, el de evitar la rutina y por otro, aumentar la dedicación al aprendizaje. La tendencia a la rutina, tanto en la enseñanza como en el aprendizaje, aburre, desmotiva y reduce el clima de aprendizaje, y seguidamente reduce la pasividad del alumnado y el aprendizaje memorístico. Entonces la metodología variada y el comportamiento flexible del profesor, firme e intransigente en las cuestiones relevantes a nivel académico, pero tolerante y sensible a instancias que sean importantes para sus alumnos, generará un clima activo, motivador y positivo para su formación.

Esta disponibilidad afectiva de apertura, sensibilidad y de cambio, conduce al profesor a comprometerse completamente en la situación pedagógica, a entregar su totalidad a aquello que cree, dice, hace y es. Su pedagogía pasa entonces a convertirse en una experiencia vivida, ya queésta se va a presentar como un proceso de transformación, cambio y evolución donde se integran todos los aspectos educativos: actuar, reflexionar, relacionarse y crear.

Estas estrategias son las siguientes:
  •  Valorar siempre primero los esfuerzos de los alumnos y luego trabajar sobre lo que hay que reforzar, mejorar, corregir.
  • Reforzar lo positivo tanto de ellos como de otras personas.
  • Criticar sus actos, no así a su persona.
  • Dar a los niños la oportunidad de expresar sus cualidades.
  • Trabajar sobre las inteligencias múltiples. Esto reforzará su autoestima puesto que se los está respetando como seres únicos y especiales.
  • Escuchar cálida y activamente, sin distracciones..
  • Ser cuidadosos de respetar los horarios y promesas prometimos.
  • Evitar las comparaciones con hermanos, primos, amigos o compañeros, que los pongan en situaciones de inferioridad.
  • Señalar sus errores en privado y no en público.
  • Buscar alternativas de humor para explicar mejor un tema.
  • Establecer códigos especiales y cómplices con ellos, como tener palabras mágicas, canciones, o momentos que son compartidos en común y con lenguajes propios.
  • Demostrarles afecto y aprender junto a ellos sobre la comunicación no verbal.
  •  Aprender a reírnos a su lado, dejando aflorar nuestro niño interior.
  •  No sentenciar ni castigar con falta de cuidado o afecto.
  • Dar responsabilidad, destacando sus aciertos. No los defectos.
  • Fomentar un espacio de autonomía y libertad, asegurándoles amor a pesar de todo.
  • Buscar actividades grupales para que aprenda de la interacción el respeto por sus pares, negociar, ganar, perder, intentando intervenir solo lo necesario.
  • Generar un ambiente de afecto, paciencia y tolerancia.
  • Pedir a los alumnos que lleven a clases buenas noticias, recomendándoles revistas y publicaciones con un punto de vista positivo.
  • Dar a los alumnos una palmadita en la espalda o tocarles el brazo, siempre buscando el contacto físico sincero.
  •  Respetar a los alumnos para poder enseñarles respeto a través de nuestros actos.


Con estas actividades el alumno descubrirá la diversidad emocional, fomentará su percepción y comprensión de los sentimientos propios y ajenos, El objetivo final es que con la práctica lleguen a trasladar estas formas de tratar y manejar las emociones a su vida cotidiana, aprendiendo a reconocer y comprender los sentimientos de los otros alumnos o profesores, sintonizando con las emociones de los demás compañeros de clase, regulando su propio estrés y/o malestar, optando por resolver y hacer frente a los problemas sin recurrir a la violencia.

CURSO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL

Habitualmente relacionamos la inteligencia con la razón y/o el intelecto, pero los aspectos estrictamente racionales no son neutros, sino que están cargados de emociones. Hoy en día para un estudiante es tan importante saber descifrar sus emociones y las de otros como saber resolver ecuaciones, pues las relaciones con los demás y consigo mismo formarán parte esencial de su desarrollo como persona. Por ello resulta importante el enriquecimiento de la experiencia emocional, como complemento del conocimiento académico que pueda adquirir, pues ésta favorecerá el aprendizaje, la maduración y el bienestar personal, avanzando de este modo hacia la autorrealización y la convivencia sana.

De esta forma podemos comprobar que el aspecto emocional no puede quedar al margen del tratamiento educativo por tal razón los centros escolares han de tomar conciencia de promover el desarrollo emocional de sus alumnos a través de la inserción de CURSOS DE INTELIGENCIA EMOCIONAL que no son otra cosa que cursos donde se potencian y proponen tareas pedagógicaspara conseguir conocer, expresar y controlar la afectividad, sobre todo los sentimientos, las emociones, las pasiones y motivaciones; y donde el aula ha de constituir un medio óptimo para el desarrollo de éstas proporcionando un clima social apropiado donde se fomentará la cordialidad, la comprensión, el respeto, confianza, comunicación, sinceridad y cooperación.
Por otra parte, incluso cuando el profesor se encuentra conciente de la necesidad de trabajar la educación emocional en el aula, en la mayoría de las ocasiones no disponen de la formación adecuada, ni de los medios suficientes para desarrollar esta labor, por lo que un curso o taller de este tipo pretenderá a su vez brindarle las herramientas necesarias para tal altruista misión.

IMPORTANCIA DE UN CURSO DE INTELIGENCIA EMOCIONAL.

A pesar de vivir en plena era de la información y de estar sumergidos en el mundo de las más avanzadas telecomunicaciones, se experimenta un retroceso o descuido de la dimensión emocional en la educación en niños y adolescentes, por tanto educar la inteligencia emocional de los estudiantes se ha convertido en una tarea necesaria en el ámbito educativo y cada vez más la mayoría de los docentes reconoce como primordial el dominio de estas habilidades para el desarrollo evolutivo y socio-emocional de sus alumnos.
Prestar atención a las necesidades emocionales es una tarea urgente dentro del contexto familiar, escolar y social, aprender determinadas habilidades emocionales en los primeros años de vida del joven es una garantía de éxito en su futuro desarrollo escolar y social, pues su estructura intelectual esta inevitablemente unida a su afectividad, por tanto se hace del todo necesario modificar la educación actual, demasiada centrada en los contenidos intelectualistas y muy poco en la vertiente emocional.
Desde el punto de vista del educador, Robert Sylwester, profesor de educación de la Universidad de Oregón EE.UU, señala que es necesario prestar mayor atención al valor de las emociones en la enseñanza pues un recuerdo asociado a una información cargada emocionalmente permanece grabado en el cerebro. Dice: “Sabemos que la emoción es muy importante en el proceso deaprendizaje porque potencia la atención que, a su vez, potencia el aprendizaje y la memoria”.
He aquí por qué es tan VITAL que la emoción participe en el aprendizaje y la educación. Por tanto, la inteligencia emocional es un tema clave para el desarrollo de la persona. Se hace indispensable para lograrla un enfoque práctico basado en la dignidad de la persona humana que ayude a lograr la madurez en el trato con uno mismo. Desde esta base es que se pueden construir relacioneshumanas fructíferas que al mismo tiempo vayan generando un clima de confianza entre las personas haciendo crecer la inteligencia emocional y la autoestima.

Ante la situación de vulnerabilidad de muchos alumnos, expuestos a corrientes de pensamiento, modas, adversidades ambientales, falta de creatividad, relaciones interpersonales empobrecedoras, baja autoestima, fracaso escolar, la educación emocional se presenta como un recurso parapotenciar la percepción positiva que el alumno debe tener de si mismo, de una capacidad de obrar y confiar en su propio juicio, de ser capaz de reconocer sus inclinaciones, tanto positivas como negativas, de estar abierto a las necesidades de los demás, en una palabra: conseguir el equilibrio cognitivo-afectivo-conductual necesario para enfrentarse a las necesidades de este nuevo milenio.

Es así que un curso de Inteligencia Emocional tendrá por objetivo primordial compartir un espacio de trabajo para que los alumnos exploren y reconozcan la dimensión de su afectividad como un recurso de crecimiento personal para una mejor adaptación a su etapa juvenil y a la vida escolar.

Los objetivos específicos que todo Curso de Inteligencia Emocional debe perseguir, son los siguientes:

  • Generar condiciones que promuevan una armónica convivencia escolar y se desarrollen nuevas formas de trabajo centradas en la cooperación, participación, confianza, respeto por la diversidad, responsabilidad, libertad y comportamiento ético con el fin de mejorar el trabajo en el aula y en la escuela en general.
  • Generar competencias emocionales para el logro de aprendizajes de calidad en los jóvenes, neutralizando los estados anímicos que los obstaculizan (depresión, tristeza, angustia, miedo, inseguridad, cólera).
  •  Favorecer el proceso de la comunicación entre maestros y alumnos fomentando la correcta expresión de las emociones y los sentimientos.
  • Adquirir herramientas para el manejo de los conflictos, logrando así un menor comportamiento agresivo o auto destructivo mejorando así las relaciones que se generan al interior de las Escuelas.
  • Mejora de la empatía y de la sensibilidad para percibir los sentimientos de los otros.





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